
Unas
horas más tarde Devon se despertó con un muy grande y muy duro Perry,
acariciando la suave piel de sus nalgas con su polla. Él suspiró de
felicidad, remontándose para agarrarse al hombre más grande. Perry
empujó a Devon sobre su estómago, extendiendo sus piernas, abriendo el
pliegue de sus nalgas y lo montó, deslizando su polla alrededor,
burlándose, pero sin entrar. Fue avivando la llama en Devon, haciéndole
temblar, y haciéndole anhelar que el vaquero le pinchase reclamándolo.
Abrió las piernas más allá, y Perry gimió un poco.
—Mmm.
Tenemos que conseguirte listo para mí. —Él se inclinó, acariciándolo
con su enorme vara, para besar la espalda de Devon, deslizándose por su
piel suave como una serpiente. Bromeó con las mejillas de Devon, antes
de extenderlo, y lamer el secreto de su corrupción, sus bolas, antes de
decidirse por el agujero fruncido que deseaba tanto.
Gracias a Rub
(Gangue dos Livros Homo)



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